Princesas sin cuento
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Cuentos de princesas que dejaron que sus labios se sellaran sin probar besos dulces, leía Ella en las noches de soledad. Y dormitaba con la sensación de ver sus días pasar, navegando en su barco, dónde el timón se dejaba llevar por la marea más inclemente y el viento más despiadado. Con la tristeza de compañía y el desconsuelo amigo fiel arrastra sus pasos.
La lluvia no dejaba que su piel se hastiará, cada atardecer junto con el Sol iba hidratando su esencia, esperando el momento propicio para que un estallido interior diera paso al nacimiento de la más bella historia.
Una noche en mitad de las horas fue a sucumbir en la mayor de las tentaciones, se dejo desnudar por unas manos desconocidas, apenas sin sentir como electrificaba el momento. Luces parpadeantes, sonidos alejados y sin saber como sé topó con unos ojos verdes, mirada felina, sonrisa sincera. En ese instante los instintos dormidos y las confesiones enterradas abrían candados y rompían cadenas. Comenzaron a latir con fuerza los deseos, y los anhelos se fueron perfumando cada vez que la desconocida con manos de algodón se acercaba.
Con palabras acarameladas dejaba la tranquilidad reposando en su cuerpo, para dejar cerca de su cuello el cálido aliento. Saltándose el protocolo de lo correcto, fue acariciando cada rincón de Ella, aprovechando el desconcierto se fue perdiendo en la mirada de la muchacha que tenía a su lado. La Desconocida era tan cercana, tan familiar su cabello negro, tan cómplice su verde mirada, tan íntimas sus manos reconociendo cada poro. La fiebre de tal provocación la dejó en estado de delirio pidiendo compasión y que la tortura acabase.
Desde ese día las princesas sin cuento caminan de la mano, se torturan entre besos y caricias. Se duermen escuchando el mismo latido. Corren bajo la lluvia y se aman con el manto de las estrellas. Los silencios hicieron hueco a sus gemidos, las lágrimas se endulzaron y el fuego se sus bocas se funden desbocando el volcán que guarda su amor.
Géminis.-
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Cuentos de princesas que dejaron que sus labios se sellaran sin probar besos dulces, leía Ella en las noches de soledad. Y dormitaba con la sensación de ver sus días pasar, navegando en su barco, dónde el timón se dejaba llevar por la marea más inclemente y el viento más despiadado. Con la tristeza de compañía y el desconsuelo amigo fiel arrastra sus pasos.
La lluvia no dejaba que su piel se hastiará, cada atardecer junto con el Sol iba hidratando su esencia, esperando el momento propicio para que un estallido interior diera paso al nacimiento de la más bella historia.
Una noche en mitad de las horas fue a sucumbir en la mayor de las tentaciones, se dejo desnudar por unas manos desconocidas, apenas sin sentir como electrificaba el momento. Luces parpadeantes, sonidos alejados y sin saber como sé topó con unos ojos verdes, mirada felina, sonrisa sincera. En ese instante los instintos dormidos y las confesiones enterradas abrían candados y rompían cadenas. Comenzaron a latir con fuerza los deseos, y los anhelos se fueron perfumando cada vez que la desconocida con manos de algodón se acercaba.
Con palabras acarameladas dejaba la tranquilidad reposando en su cuerpo, para dejar cerca de su cuello el cálido aliento. Saltándose el protocolo de lo correcto, fue acariciando cada rincón de Ella, aprovechando el desconcierto se fue perdiendo en la mirada de la muchacha que tenía a su lado. La Desconocida era tan cercana, tan familiar su cabello negro, tan cómplice su verde mirada, tan íntimas sus manos reconociendo cada poro. La fiebre de tal provocación la dejó en estado de delirio pidiendo compasión y que la tortura acabase.
Desde ese día las princesas sin cuento caminan de la mano, se torturan entre besos y caricias. Se duermen escuchando el mismo latido. Corren bajo la lluvia y se aman con el manto de las estrellas. Los silencios hicieron hueco a sus gemidos, las lágrimas se endulzaron y el fuego se sus bocas se funden desbocando el volcán que guarda su amor.
Géminis.-


5 comentarios:
Precioso, las princesas sin cuento también existen.
Besos de algodón
Yo a esta chica algún día me la comeré a besos que lo sepáis :)
Belennnnnnnn, me dejo comer a besos por tí.........
Ainssssssssssssss, muchos besos para mi mañica maja!!!!
Muam muam muam muam muam muammmmm!!!
"se torturan entre besos y caricias"... dulce condena, que dirían los rodriguez... Muy gráfico tu cuento. Besos.MJ
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